Mostrando entradas con la etiqueta armamento medieval. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta armamento medieval. Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de mayo de 2014

La armadura de escamas

Precedentes históricos

La armadura de escamas medieval, tiene su antecedente más cercano en la lorica squamata de las legiones romanas de época republicana, formando parte del equipo defensivo de los triarios y centuriones. Posteriormente, ya en época imperial, continua apareciendo en distintos relieves, pero como algo excepcional, corazas de oficiales, músicos o portaestandartes...  En la columna de Trajano podemos observar un relieve que representa un caballero sármata cubierto, tanto él como su caballo, de la cabeza a los pies, por una armadura de escamas. Los historiadores ponen en duda que esto fuera posible, no tanto por la escasa movilidad que permitiría una armadura así, sino por el peso que supondría tal conjunto, por lo que estima que era una representación más simbólica, que realista.
De su flexibilidad pueden dar fe, las reconstrucciones realizadas en nuestros días, puestas en acción recreando su uso. En este caso hemos elegido como muestra unas imágenes bastante significativas. Los recreacionistas de la asociación italiana Ars Dimicandi exhiben unas protecciones de escamas metálicas, habituales entre determinado tipo de gladiadores. Sin ser armaduras completas, demuestran, al ser utilizadas por sus dueños, la flexibilidad que era capaz de adoptar este sistema de placas, precisamente en donde más necesario es el movimiento: hombros, codos, muñecas... sin presentar apenas puntos vulnerables al enemigo.






Su elaboración

Las piezas de metal (hierro o bronce) o en ocasiones de asta de buey o cuero, se unían a una camisa interior, normalmente de cuero, de forma que estuvieran solapadas hacia abajo, como las escamas de un pez. El conjunto resultante se cerraba con una serie de hebillas. Estas piezas posiblemente las únicas vulnerables del conjunto, estaban situadas por detrás, al ser la espalda el lugar más protegido frente a la espada enemiga.
El tamaño de las escamas e incluso la forma, podía ser variable, por lo que apreciamos en los distintos grabados, frescos y otras fuentes que los representan, pero era siempre uniforme en el conjunto de la armadura.
Esquema del remachado de piezas sobre el cuero




La escamata en acción



Estas armaduras resultaban muy ventajosas frente a la cota de malla tradicional, en cuanto a ser más efectivas contra las flechas disparadas en parábola o los golpes de espada ladeados, que resbalaban sobre ella deslizándose hacia abajo. Sin embargo resultaba mucho más engorrosa para desenvolverse en acción, especialmente a caballo especialmente a la hora de tener que girar cintura y hombros. Pero valía la pena. Solo un golpe fuerte y hacia arriba era capaz de arrancar los remaches.



En Bizancio y Oriente donde eran muy habituales estas armaduras, existen representaciones de armaduras de este tipo con mangas postizas añadidas, y abiertas por la cintura para cabalgar con más soltura. En Occidente es más difícil encontrar referencias a armaduras de escamas, no obstante por ejemplo, los tapices de Bayeux (1083) nos muestran algunos guerreros, tanto a pie como a caballo, usando este tipo de armaduras.

Siguiendo las distintas indicaciones y referencias encontradas sobre el tema, en nuestra asociación Mesaches, decidimos elaborar una de estas armaduras. Aquí tenéis el resultado.


Esta es nuestra reconstrucción de una armadura de escamas



*Quizá también os interese otra entrada en nuestro blog: "Elaboración de una cota de malla"

//www.blogger.com/blogger.g?blogID=5447866300272323333#editor/target=post;postID=1035737162692521903;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=0;src=postname

martes, 11 de marzo de 2014

Elaboración de una cota de malla


La armadura de cota de malla, (del francés, cotte de mailles) o lórica hamata de las antiguas legiones romanas, consistía en una serie de anillos entrelazados que formaban una apretada red. El conjunto resultante era una protección resistente y flexible que se adaptaba perfectamente al cuerpo, permitiendo la máxima movilidad con un peso relativamente moderado.

Aunque de ella y su evolución durante la edad media, así como de otros tipos de armadura (laminar, de escamas) comunes en la época, hablaremos en unas próximas entregas, hemos querido dedicar esta de hoy exclusivamente al proceso de su elaboración, con el que estamos muy familiarizados aquí en nuestra asociación cultural, Mesaches.

Aquí subimos algunas imágenes del proceso de trabajo (lamentamos no haber realizado todo un seguimiento gráfico completo de su elaboración pero esperamos os sirva de referencia).




Creando la bobina helicoidalde la que saldrán las anillas. Al fondo una armadura de escamas


Comenzamos el proceso con la transformación de una bobina de alambre en una especie de muelle helicoidal enrrollando dicho alambre sobre un eje  con forma de manivela y de unos 8 mms de diámetro. (Foto superior)
Una vez que tenemos el eje completamente cubierto de alambre lo cortamos de la bobina y conectamos el resto de la bobina   de nuevo al eje para crear un segundo muelle. Mientras el primero se va cortando con ayuda de una tenaza muy afilada en pequeños aros exactamente idénticos.Ya tenemos nuestras primeras anillas, y ademas abierta listas para comenzar a trabajar con ellas. Cuando ya tengamos un buen montón de ellas procedemos a ir uniendo las cuatro primeras alrededor de una quinta central. Y repetiremos el proceso varias veces hasta obtener varias de estas especie de  flores de metal de cuatro pétalos. A continuación las alineamos tal como os mostramos en un grafismo que ilustra el inicio de nuestra pieza de cota de malla.




Como veis, cada anilla se unía a otras cuatro (a veces cinco) colocadas alrededor suyo remachándose a veces, la unión. El diámetro de estas anillas oscilaba entre los ocho y diez milímetros. 
Alineadas estas flores de alambre se trata ahora de unirlas entre si mediante una anilla que unirá una flor con otra, por el centro, de forma que estas anillas de conexión quedarán unidas en total a cuatro anillas dos por la derecha y dos por la izquierda.
Así creamos una especie de cinta metálica de cierta longitud (la que queramos para empezar, ya la agrandaremos cuando queramos) A esta pequeña cinta inicial, vamos añadir una nueva fila de anillas hacia abajo, Cada nueva anilla debe unirse a dos de la fila superior tal como indica el grafismo.



Detalle de la unión de las anillas

Con paciencia, anilla tras anilla, vamos transformando nuestra pequeña cinta en una banda cada vez más ancha y más larga hasta conformar una especie de tejido metálico pesado, pero muy flexible

Y así, anilla tras anilla...


Aquí tenemos nuestra primera armadura de cota de malla ya casi terminada (Muel, 2005)



El peso de la cota que veis en la imagen era ahí de unos 22 ó 23 kilos, esto, que en principio parece mucho, especialmente cuando la tienes en las manos justo antes de ponértela, (momento engorroso por cierto) una vez te la pones sorprende el que no te parece tanto, pues su peso se distribuye a lo largo del cuerpo y un primer cinturón ayuda a compensar su peso. Es a lo largo de las horas de llevarla cuando lo empiezas a notar realmente, que el cuerpo comienza ya a acusar la sobrecarga, en los hombros particularmente. 
Pero en años sucesivos todavía le añadimos algunos kilitos más, prolongándola hasta por debajo de las rodillas, y las mangas, hasta los codos. A este peso habría que añadir la capucha o cofia también de malla, pieza que podía ir por separado o bien ser toda una con el resto de la armadura.

El conjunto final resultante, de unos 27-28 kilos, es pese a lo que se pueda pensar, bastante llevadero (damos fe) pues se distribuye en cabeza, hombros y brazos. Además como ya hemos dicho este primer cinturón que hace las veces de ceñidor, ayuda a retener parte del peso de la cota. Un segundo cinturón más grueso o tahalí, absorberá el peso de las armas (entre un kilo y dos).
En la época, debemos pensar en que desde que un niño se convertía en paje de un caballero, la armadura de su señor se convertía en parte de su responsabilidad. Cargar con ella, mantenerla limpia de óxido, ayudar a colocarla, etc formaba parte de su día a día, de forma que con el paso de los años, manejar su peso se hacía algo rutinario. Al alcanzar la edad de ser nombrado él mismo caballero, vestir la cota de malla, montar a caballo con ella, pelear con ella, le resultaba ya algo completamente natural.


Para mayor información acerca de la historia y evolución de este tipo de armadura probablemente os interese buscar nuestra entrada publicada en junio del 2016: "La cota de malla a lo largo de la Historia",

Quizás os interese también consultar este enlace relativo al origen y la elaboración de la cota de escamas:
//www.blogger.com/blogger.g?blogID=5447866300272323333#editor/target=post;postID=1035737162692521903;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=0;src=postname